domingo, 27 de marzo de 2016

¿Y ahora qué? Je suis tal, ¿no?

Suele pasar, cada vez que hay un atentado mediático (en Occidente) hay una ola de solidaridad y empatía hacia sus víctimas. Y suele pasar también que como los atentados terroristas son el pan nuestro de cada día, al poco se realiza otra matanza y esta ola de solidaridad se convierte en una de reproches desde una supuesta superioridad moral hacia los que no fingen (como ellos) un infinito dolor hacia unas víctimas situadas a miles y miles de kilómetros en un lugar del mundo que no saben situar en un mapa.

Este postureo cada vez me resulta más odioso, por la razón de que cada día hay atentados terroristas (de los que ellos mismos no suelen hablar) y solo parecen preocuparse del inmediatamente posterior al mediático y pese a ello, estas personas se dedican a despreciar a todos aquellos que no se parten la camisa de dolor por este atentado inmediatamente posterior (Bagdad o Pakistán).

Si la indignación por la barbarie es sincera y se desea una mayor concienciación de la sociedad, se me ocurre que la "táctica" de afear a la gente su escasa sensibilización quizás no sea la mejor, ya que puede generar rechazo. Si el objetivo es el mero postureo, he de decir que en muchos no cuela.

No hay comentarios: