jueves, 22 de septiembre de 2011

Troy Davis asesinado

Ha sido ejecutado Troy Davis,un preso acusado de matar a un policía en el año 1989.Sus últimas palabras dirigidas a la familia del asesinado, fueron las siguientes:

"Que Dios tenga piedad de vuestras almas. Yo no maté a vuestro hijo, no estaba armado, no hice eso. No tenia un arma esa noche, no he sido responsable de eso".

Siete de los nueve testigos que declararon en su contra en el juicio se retractaron posteriormente, según su defensa.

¿Es de verdad inocente o culpable?No sería el primero que una vez ejecutado se ha demostrado su inocencia,dando por imposible el resarcir a la persona que ha estado entre rejas.Y en caso de que Davis fuera culpable,¿qué clase de Estado imparte venganza,que no justicia,asesinando a un hombre 22 años después de que cometiera su crimen?La pena de muerte solo tendría una cierta comprensión(ojo al condicional)en el supuesto que se realizara en caliente,en el momento en que la rabia tapona tu sentido común.22 años después, es un crimen abyecto realizado a sangre fría,que no delvolverá al policía a sus seres queridos.

Cosas como ésta nos llevan a la barbarie,que no lo llamen justicia porque no lo es,simplemente es un asesinato,más vil incluso que el que se llevó por delante a Mark MacPhail,que así se llamaba el fallecido.

Ojo por ojo y todos nos quedaremos tuertos.

2 comentarios:

María José Romero dijo...

¿Seré yo la rara? ¿que pienso que la pena de muerte nunca es una condena justa?

Considero más justa la Cadena Perpetua, la privación de libertad, la muerte en algunos casos supone una liberación para el acusado, o dónde creemos que está Hussein y Bin Laden? Seguro que cuando lo asesinaron pensaban en el harén de vírgenes que tendrían en el cielo...

Miguel A. Arjona dijo...

Quitarle la vida a una persona es lo más atroz que otra puede cometer.

Desde luego, no me parece de seres civilizados aplicar la ley del talión, pues aunque engañándonos a nosotros mismos, engañando a nuestra conciencia, podríamos encontrar una justificación, lo cierto es que me parece otra barbaridad, es decir, cosa de bárbaros.

Sin embargo, ¿qué otra pena podría hacer justicia? No se me ocurre otra que la cadena perpetua. No debemos olvidar en estos casos a la persona asesinada.