miércoles, 9 de diciembre de 2009

Ni tanto ni tan calvo(laicismo)

España en mi opinión, necesita avances en cuanto a la separación Iglesia-Estado.Los políticos juran o prometen sus cargos delante de crucifijos, éstos a su vez inundan algunas escuelas públicas, cuarteles... y la religión católica posee privilegios de los que no disfrutan ninguna otra confesión.
Una separación real para lograr la libertad de culto es algo deseable en una sociedad plenamente democrática y que en ella se respeten los derechos de los que poseen otras confesiones o directamente no crean en ninguna. Ciertamente un Estado no puede dar la espalda a los sentimientos religiosos de la mayoría, pero ello nunca debe causar discriminación a las minorías ni mucho menos a la imposición de cualquier credo religioso, por mucho que les pese a algunos.

Si bien en el caso de Bélgica están llevando las cosas al exceso:

http://www.publico.es/internacional/276571/belgica/quiere/blindar/separacion/iglesiaestado

En esta propuesta de ley se prohibiría impediría a todo agente o entidad pública manifestar sus creencias religiosas, según publica hoy la prensa de este país, lo cual choca con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Artículo 18:

"Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia".

El laicismo se supone que no debe ser una doctrina antirreligiosa ni liberticida, sino que permite la libertad de culto y el respeto al diferente.¿Por qué un cargo público no va a poder decir que es creyente hasta la naúsea(pobre Bono si eso pasara aquí)?No soy yo precisamente el mayor entusiasta de la religión, de la que sea,de hecho personalmente la considero quizás el peor invento que haya realizado jamás el hombre, pero los belgas se equivocan gravemente si confunden laicismo con ataque al hecho religioso.

El laicismo persigue la libertad, no la prohibición.

4 comentarios:

Alfonso dijo...

Eso no está bien, yo de hecho, propondré aunque nadie me hará caso, que los candidatos a las elecciones digan si pertenecen a alguna religión o no. Me dirán que es cosa privada, pero es que en el caso de la religión católica, el político debe obedecer antes a la Iglesia que al partido que lo presente. Y yo como elector, debo saberlo ¿no?

Carlos Benítez dijo...

Discrepo contigo.Para mí eso forma parte de lo privado y está en el político decirlo o no, pero a nadie se le puede obligar a confesar sus creencias religiosas.

Y en lo otro también discrepo, el político debe obedecer como cargo electo a los que lo han votado y no a ninguna confesión.Si en el programa de tu partido viene "sí a una ley que regule el aborto",por ejemplo y te votan, tú como católico no puedes negarte a apoyarla y debes seguir al partido que te ha nombrado y a los electores que te han elegido,valga la....Si no,no haberte presentado,que nadie te obligó.
En su vida el católico se debe a sí mismo,a Dios o la Virgen María,o a quien quiera.En política, a sus votantes.

Alfonso dijo...

Si llevas razón, pero la realidad no es así. Si el político es del Opus Dei, éste obedecerá antes al Papa que al presidente de su partido. Ejemplo: Trillo. El sindicalista no hombre,
Federico. Es del Opus. Tenemos derecho a saberlo, porque obecederá antes a Rouco o al Papa, que a Rajoy. Por eso lo digo.

Carlos dijo...

Carlos estoy totalmente de acuerdo contigo. Me parece una opión totalmente objetiva, que respeta a todos sin discriminar a nadie, sin dar privilegios a unos y no a otros.
El problema es que hay mucha gente que se niega a cambiar las cosas, algunos por sus convicciones y su posición de superioridad, y otros por mantener ciertas tradiciones, sin plantearse el porqué de éstas.
En fin, al menos últimamente parece que se está avanzando en muchas cuestiones sociales, aunque haya quienes no lo quieran ver...