jueves, 26 de febrero de 2009

Ley de Extranjería

El antepoyecto de reforma de la Ley de Extranjería, ya aprobado por el Consejo de Ministros, establece que cualquier ciudadano que proteja a un "sin papeles" cuando el extranjero "dependa económicamente" del infractor, podrá ser sancionado con multas de entre 501 y 10.000 euros.
La noticia,que la he sacado del Público, en principio y según dicho diario,pretende a aspirar a proteger a los "sin papeles" de las mafias, pero que con ello se persigue además a las personas que ofrecen su desinteresada solidaridad.

Esta ley equipara en materia de sanciones el hecho de dar cobijo a un "irregular"con contratar a un extranjero sin permiso, emplear a un "legal"sin darle de alta en la Seguridad Social o empadronar a un "sin papeles"en un domicilio en el que no resida habitualmente.
Es evidente que algo falla cuando se equiparan dichos actos con la solidaridad.Pocas leyes son perfectas, pero ésta,en caso de aprobarse,presenta claras injusticias.

La Ley de Extranjería es fruto del endurecimiento del Gobierno en materia de inmigración en esta Legislatura, en la que parecen haberse abandonado los principios solidarios y humanitarios de la Legislatura anterior y haber abrazado las tesis de la derecha europea en esta materia(la española es algo más radical,con contratos para cumplir las leyes incluído).
Lejos quedan los discursos de Zapatero y del añorado por los sectores progresistas Jesús Caldera sobre el papel positivo de la inmigración en nuestra sociedad.La sustitución de éste por Celestino Corbacho ha supuesto un cambio no solo en la política de inmigración, sino también en los discursos, a veces muy duros, siendo corregido por sus superiores en alguna ocasión. En cuato a la política estrictamente laboral, ha mantenido la línea que se esperaba en cuanto a los derechos de los trabajadores y el mantenimiento del Diálogo Social, siendo el cambio únicamente en materia de inmigración, con vistas del PSOE a no perder en los barrios obreros(su caladero de votos natural) como le sucede a algunos de sus homólogos europeos, ante el populismo cercano(o no tan cercano)a la xenofobia de la derecha.

El discurso oficial del Gobierno es que no paguen los más débiles la crisis, en esta materia también,que así sea.

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